Una luz más allá de una candela,
el calor de los sueños encotrados,
el vivir sin los cotos de lo ansiado
y el sentir de la vida que nos meza.
Un destino cubierto de señales,
una vida sentida a pecho abierto,
la raíz de los bienes otoñales
y el transcurrir sereno de los cuentos
que nos hablan de amores inflamados,
de cantos de sirena extraviada
y de duendes saltando en tu tejado.
Una luz cegadora como el fuego,
eso es lo que veo en tu mirada,
la paz con que me quitas el resuello
y la tranquila primavera de tu alma.
Contigo me quedo esta mañana
que dura lo que dura un sueño entero,
una vida completa ilusionada
y el despertar tranquilo a un mundo nuevo,
de piratas cargados de tesoros,
de brujas por ungüentos hechizadas
y de anillos caídos en un pozo
y de gatos con botas de mil leguas
y de niños saltando en el verano
y de nosotros dos en una esquina
observando los cuentos que contamos,
observando los cuentos que vivimos
al borde del destino que encontramos.