Prado verde, prado fresco,
prado de fuentes soñadas,
prado de dos afluentes
que besan tu frente clara.
En un Prado me perdí
encontrando sin buscar
y en tus praderas caí
para nunca levantar.
Bebí el agua de tus ríos
me amansé en tus alamedas
y al perder brío el estío
me até a tus enredaderas.
Y aquí me quiero quedar
libando el néctar sagrado
de tu clásica belleza
y descansar a tu lado
siempre que tú lo quisieras,
y despertar verdecido
fresco como el mes de enero
en que me adentré en tu prado,
en que en tu prado fui preso.
Prado verde, prado fresco,
prado de la lluvia fina
que acaricia mis pesares
y lava mi sangre herida.
Junto a los dos ríos que fluyen
de tus fuentes cristalinas,
quiero encontrar aposento
en lo que queda de vida.