Fui desmontado del caballo un día
cual Saulo en el desierto atormentado;
caí, besé la tierra movediza
y mis pies como ebrio titubearon.
Navegué por el mar de las cenizas,
llené mi copa de la hiel de un beso,
sepulté entre mis huesos las caricias
para volver de mármol mis recuerdos.
Me levanté temblándome las piernas,
me agarré al lazarillo que el destino
colocó para guiar mi ceguera
y al poco la visión de nuevo vino.
Prendí con mis manos haces nuevas
de sueños y de amores renovados
y quemé más de un barco con llama fiera
por segur mi camino cacho a cacho.
Crucé puentes montado en bicicleta,
navegué por canales y por ríos,
me adentré entre los bosques escondidos
y mordí de la vida sus quimeras.
En el desierto rebusqué la luz
que guiara mis pasos derrotados
y me encontré de nuevo abanderado
de una fogata que arrasara mi cruz.
Bebí del vino de los hechizados
comí de las viandas de algún reo,
soñé entre buhardillas de verano
dormí la paz de los que no nacieron.
Y, heme aquí, de nuevo erguido,
acelerando el pulso de las horas,
acuciando que pasen los segundos
deshojando, una tras otra, todas las hojas
de este año que nació maldito,
revolcones de ideas por el suelo,
pero que se me escapa con un guiño
convertido en hermoso compañero.
Y aquella luz que un día perseguía
aquel faro que en tiempos fue mi camino
el año que se va me descubría
que esa luz era yo, mi pecho y mi trino.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
martes, 28 de diciembre de 2010
sonatina
Ardiendo de fuego, helada de miedo
vivías, princesa, plalacios de sueño.
Cadenas de oro quemaban tu piel,
anillos de odio, bocados de hiel.
En unos jardines presa de tus ansias
lujosos suspiros, ahogaban tus ganas
de salir gritando,de salir huyendo
de nacer plebeya,de anhelar los vientos
de los campesinos, de los vividores
que viven viviendo, sin soñar traiciones.
Tú vive encerrada en tu celda de oro
cautiva de un sueño, errática duda
si seguir fingiendo una vida tuya
de mullidos días
o sentir la sangre que en ti resucita.
Princesa de cuento, esclava dormida
ahogado misterio de la vida misma,
!Cuántas campesinas añorarte pueden
y cuántas plebeyas tu condena quieren!
Vivimos errantes la vida de otros
mientras dirigimos nuestros pasos locos
hacia el precipicio de seguir soñando
que somos distintos de lo que miramos.
Y una carcajada siniestra y cruel
anuncia el final de tu padecer.
Al fin de tus días,princesa robada,
serás lo que quieras, ya no serás nada.
Gastaste tu vida soñando ser otra
mientras los segundos engendraban horas.
Princesa dormida, princesa encantada
sueña que esta tu vida es tu vida soñada.
vivías, princesa, plalacios de sueño.
Cadenas de oro quemaban tu piel,
anillos de odio, bocados de hiel.
En unos jardines presa de tus ansias
lujosos suspiros, ahogaban tus ganas
de salir gritando,de salir huyendo
de nacer plebeya,de anhelar los vientos
de los campesinos, de los vividores
que viven viviendo, sin soñar traiciones.
Tú vive encerrada en tu celda de oro
cautiva de un sueño, errática duda
si seguir fingiendo una vida tuya
de mullidos días
o sentir la sangre que en ti resucita.
Princesa de cuento, esclava dormida
ahogado misterio de la vida misma,
!Cuántas campesinas añorarte pueden
y cuántas plebeyas tu condena quieren!
Vivimos errantes la vida de otros
mientras dirigimos nuestros pasos locos
hacia el precipicio de seguir soñando
que somos distintos de lo que miramos.
Y una carcajada siniestra y cruel
anuncia el final de tu padecer.
Al fin de tus días,princesa robada,
serás lo que quieras, ya no serás nada.
Gastaste tu vida soñando ser otra
mientras los segundos engendraban horas.
Princesa dormida, princesa encantada
sueña que esta tu vida es tu vida soñada.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Terra santa
Sobre la negra y serena
paz de esta noche estrellada
vuelvo a sentir nuevamente
la paz serena en mi alma.
Carretras y caminos
dsviaron mis andazas
trasnochadas;
trochas y veredas verdes
o agostadas,
distrajeron mis pisadas y mis cuitas
olvidadas.
Y hoy, por viejos caminos
de personas ignoradas
regreso, casa paterna,
en esta noche dorada
a sentir en mí el cobijo
la manta de vuestra calma
que me conduce a mí mismo
que me consuela y me calla.
Vuelvo a sentir las caricias
en mi cara
como cuando niño era
cuando con ojos miraba
el despertar de una noche
buena de la gente honrada.
Hoy regreso peregrino,
errante ave solitaria
al nido que me da sentido
al hogar de mi tierra santa.
paz de esta noche estrellada
vuelvo a sentir nuevamente
la paz serena en mi alma.
Carretras y caminos
dsviaron mis andazas
trasnochadas;
trochas y veredas verdes
o agostadas,
distrajeron mis pisadas y mis cuitas
olvidadas.
Y hoy, por viejos caminos
de personas ignoradas
regreso, casa paterna,
en esta noche dorada
a sentir en mí el cobijo
la manta de vuestra calma
que me conduce a mí mismo
que me consuela y me calla.
Vuelvo a sentir las caricias
en mi cara
como cuando niño era
cuando con ojos miraba
el despertar de una noche
buena de la gente honrada.
Hoy regreso peregrino,
errante ave solitaria
al nido que me da sentido
al hogar de mi tierra santa.
martes, 21 de diciembre de 2010
Barquero
El río nos lleva por un camino
que ni el mismo río conoce.
Madura su cauce nuevo
mientras, trabajoso,
va trazando un nuevo
camino.
Y entre juncos olvidados
y cantos entretenidos
pasa de nuevo el río nuevo
sin saber que es viejo río.
que ni el mismo río conoce.
Madura su cauce nuevo
mientras, trabajoso,
va trazando un nuevo
camino.
Y entre juncos olvidados
y cantos entretenidos
pasa de nuevo el río nuevo
sin saber que es viejo río.
sábado, 18 de diciembre de 2010
puerta
Si andas buscando una fuente
y en la fuente agua no encuentras,
ven, acércate a este río,
sáciate de esta agua fresca.
Cuántas veces el destino
nos cierra todas sus puertas
y nos empeñamos, lerdos
en golpearlas con fuerza,
cuando un metro más abajo
escondida tras su verja,
hay una cancela oscura
en donde se abre una grieta
que si bien puerta no es
sumergirte en ella, prueba
y encontrarás el camino
que hoy tus pasos te niegan.
y en la fuente agua no encuentras,
ven, acércate a este río,
sáciate de esta agua fresca.
Cuántas veces el destino
nos cierra todas sus puertas
y nos empeñamos, lerdos
en golpearlas con fuerza,
cuando un metro más abajo
escondida tras su verja,
hay una cancela oscura
en donde se abre una grieta
que si bien puerta no es
sumergirte en ella, prueba
y encontrarás el camino
que hoy tus pasos te niegan.
martes, 14 de diciembre de 2010
cuento de navidad
Recuerdo que por la mañana la niebla tardó en levantarse, casi tanto como hoy y que la noche llegó enseguida tras ese resplandor que algunos días de invierno tienen en las horas centrales. No era muy tarde y estábamos preparándonos para la cena. Sería por ahora, una noche antes o después de Santa Lucía, lo recuerdo porque entonces habíamos hecho una luminaria en la calle junto con los vecinos y esa imagen se me quedó marcada en la memoria. La tele en blanco y negro, una vieja Lavis que para mi hermano y para mí era el mejor proyector del mundo, emitía alguna película o quizá fuera un documental de informe semanal, no lo recuerdo, lo que sí recuerdo es que en un momento en quebajó el volumen de lo que estaban poniendo, se oyó un golpe suave en la calle. Parecía que la cortina hubiera golpeado la entonces puerta de hierro, así que no le dimos más importancia. Al poco tiempo sin embargo, se escuchó claramente un golpe con los nudillos. Mi padre acudió con el consabido "voy" mientras se dirigía al estrecho portal. Nosotros seguimos a lo nuestro, mi hermano metiéndose conmigo, y quejándome de ello a mi madre, lo normal entre dos hermanos. "María!!!" dijo mi padre. Mi madre se levantó de la silla baja y se acercó a la puerta. Se oyeron voces bajas, de pronto se oyó el chirrido de los goznes y supimos que la puerta se abría de par en par. "Pasen" decía mi padre. Unos pasos sordos, de alguien que arrastraba dificultoso los pies se oyeron en el suelo. Nos juntamos mi hermano y yo a la espera de la visita y a la luz aparecieron dos personas mayores, un hombre y una mujer. Esta última llevaba un bebé en los brazos que parecía dormido. Nos hicimos a un lado, mis padres pusieron dos sillas y nosotros, embobados, no podíamos quitar los ojos de aquella visión. Lo que más llamaba nuestra atención era su ropaje que contrastaba tanto con nuestros pijamas de Marco el de Juan y de la familia Telerín el mío. La mujer llevaba un pañuelo rojo brillante con algunas marcas de suciedad marrón en la zona del flequillo, una capa verde aceituna y debajo un vestido con todos los colores posibles del arco iris. El hombre tenía pantalones negros bombachos, una albarcas muy extrañas y una camisa también de color rojo como el pañuelo de la que parecía su mujer. Mientras se sentaban mi madre pasó a la cocina y trajo huevos y leche. Preparó una tortilla francesa en un momento y puso sopas de pan en dos cuencos de barro muy grandes. Huevos siempre teníamos por las gallinas del cortijo y leche, por aquellos años ya teníamos un buen montón de vacas que aunque preocupaciones, también nos surtían de toda la leche que pudiéramos beber. El hombre partió con una navaja que sacó del bolsillo la tortilla que mi madre había colocado en un plato de porcelana. Lo puso encima de una orilla de pan y se lo dio a la mujer y el otro, de igual modo, se lo puso entre las manos y con cuatro bocados lo dejó listo. La mujer, sin embargo, desperezó al pequeño que llevaba encima y le dio tres o cuatro pequeños trozos de tortilla mezclada con miga de pan que ella misma se metía en la boca para ablandarla. Con el resto, hizo un bocadillo y se lo comió despacio, mirando la lumbre cómo crepitaba. Cogieron cada uno un tazón de sopas y se los tomaron en silencio, un silencio puro, virginal que sólo rompía la respiración tranquila, casi un ronquido, del niño. Cuando terminaron las sopas, apuraron la leche, se limpiaron con la mano las bocas y se levantaron. Mientras ellos cenaban, ninguno de nosotros dos pronunció palabra y mis padres, unos pocos comentarios acerca del frío, de la leche o de los huevos. Terminada su colación, salieron como habían entrado, en silencio arrastrando los pies cansados y con un sonido de cerrarse la puerta, supimos que habían salido de nuevo a la calle. Mi padre estaba esperando nuestras preguntas cuando volvió de cerrar la puerta, así que nos dijo que eran "húngaros", o al menos así es como eran conocidos en el pueblo. Años después, descubrí que aquellos húngaros eran gitanos zíngaros y que igual podrían venir de Hungría que de Eslovaquia o de cualquier otro punto de la Europa del Este, pero para todos los efectos de mi padre y de mi pueblo, aquellos que venían pidiendo por las calles con aquella tristeza en el rostro y con aquella dignidad en sus formas, eran húngaros. Mis padres respondieron a su manera, intentando explicarlo, todas aquellas dudas que nos surgieron al instante. De dónde vienen, por qué no tienen casa, está malo el niño... etcétera, etcétera, etcétera, la curiosidad de los niños es ilimitada y si se alternan dos para preguntar, el interrogatorio puede resultar interminable. Recogieron los restos de la cena y como es normal en mí, antes de terminar de rezar, ya me había quedado dormido en el canapé y mi siguiente escena es en los hombros de mi padre, camino de la cama. Dormíamos juntos Juan y yo y aunque más prudente que él, intenté que él resolviera las dudas que mis padres no habían conseguido resolver, pero poco podía él saber de mendigos, zíngaros o húngaros y al poco tiempo caímos en un plácido y dulce sueño.
Mientras tanto, la Navidad se aproximaba, a las seis de la mañana en punto, mi madre nos despertaba para que acudiéramos a las Misas de la Virgen, misas que desde el 16 hasta el 24 de diciembre se celebraban a las seis y media de la mañana. Cantábamos villancicos, íbamos de procesión por las calles y cuando terminaban nos íbamos los cuatro amigos a las Eras de la Virgen a echar lumbre y a quemar aerosoles mientras la helada noche iba dando paso a un gélido día, gris, escarchado y muy muy frío. Al día siguiente de la cena con los húngaros la conversación con Miguel, José Luis y Gúmer versó sobre la llegada de estos extraños personajes a mi casa, pero al día siguiente, ya teníamos otras cosas en las que pensar. Así pasaron los días, uno, dos, tres... y llegó el 24 de diciembre. Estábamos exultantes, mi madre estaba preparando la cena, había comprado turrón, mazapán... qué rico todo!!!! A las doce de la noche acudimos mi hermano y yo junto con mi padre a la Misa del Gallo. Cantamos villancicos, reímos con las gracias de Don Julián, todo era alegría, paz, jolgorio, una auténtica misa de Navidad en un pueblo. Ya nos íbamos a marchar de la iglesia cuando el cura se acercó al banco en que estábamos nosotros. Nos dijo que lo acompañáramos a la sacristía, así que fuimos mi hermano y yo y mi padre se adelantó hacia casa para estar con mi madre. Entramos en la sacristía y nos comentó que tenía un regalo para nosotros. Nos miramos y nos sonreímos Juan y yo. Sacó dos caballos de madera del tamaño de un puño cada uno y puso uno en la mano de cada uno. Los cogimos y cuando nos disponíamos a marcharnos no sin antes darle las gracias, nos dijo que aún había algo más. Del bolsillo trasero del pantalón sacó un papel en blanco. Lo desdobló y nos dijo que era una carta escrita por él, Don Julián, pero dictada por el hombre húngaro que unos días atrás había estado cenando en casa. Pusimos cara de sorpresa, cogimos la carta, salimos corriendo y al llegar a casa la desplegamos y la leímos:
"Mi nombre no importa, soy un hombre que viene de muy muy lejos con mi mujer y con mi hijo pequeño. En mi país la gente pasa mucha hambre y viajando viajando hemos llegado a este pueblo pequeño. Con unos tocones de oliva, con la navaja y mis manos, he hecho estos caballos de madera para agradecer de la forma más humilde posible todo el bien que hicisteis dándonos de cenar sin conocernos de nada.
El caballo de madera está vivo, porque aunque ni anda, ni come, está hecho de la madera de la oliva que estaba viva, recordad toda la vida que habrá momentos en que todo a vuestro alrededor parecerá muerto, pero detrás de todo estará la vida de lo que una vez estuvo hecho. Y recordad también que la vida y la muerte son la misma cara de una misma cosa, sólo dependerá de vosotros mismos que lo muerto cobre vida como este caballo en vuestras manos puede correr y saltar.
Recordad también que las ruedas que tiene el caballo en las patas, aunque no le sirven para correr, sí le sirven para moverse y habrá momentos en la vida en que será preferible que deis vueltas en círculo aunque parezca que no avanzáis, antes que quedaros parados.
Por último, recordad que aunque el bien y el mal no van de la mano, tratad de hacer el bien aunque os paguen con el mal, pues la mejor recompensa para uno mismo es saber que se sigue siendo fiel por encima de todas las cosas".
Mi hermano y yo nos miramos sin entender nada, doblamos la carta, la guardamos en una caja secreta y nos pusimos a jugar con los caballos hasta que estos fueron sustituidos por otros juguetes y estos por otros y por otros... sin embargo, aquella carta y aquellos caballos, los tengo siempre presentes en mi vida y no hay momento en que no recuerde el rostro de aquella gente que una noche de niebla como hoy llamó a la puerta de mi casa.
Feliz Navidad, amigos míos.
Mientras tanto, la Navidad se aproximaba, a las seis de la mañana en punto, mi madre nos despertaba para que acudiéramos a las Misas de la Virgen, misas que desde el 16 hasta el 24 de diciembre se celebraban a las seis y media de la mañana. Cantábamos villancicos, íbamos de procesión por las calles y cuando terminaban nos íbamos los cuatro amigos a las Eras de la Virgen a echar lumbre y a quemar aerosoles mientras la helada noche iba dando paso a un gélido día, gris, escarchado y muy muy frío. Al día siguiente de la cena con los húngaros la conversación con Miguel, José Luis y Gúmer versó sobre la llegada de estos extraños personajes a mi casa, pero al día siguiente, ya teníamos otras cosas en las que pensar. Así pasaron los días, uno, dos, tres... y llegó el 24 de diciembre. Estábamos exultantes, mi madre estaba preparando la cena, había comprado turrón, mazapán... qué rico todo!!!! A las doce de la noche acudimos mi hermano y yo junto con mi padre a la Misa del Gallo. Cantamos villancicos, reímos con las gracias de Don Julián, todo era alegría, paz, jolgorio, una auténtica misa de Navidad en un pueblo. Ya nos íbamos a marchar de la iglesia cuando el cura se acercó al banco en que estábamos nosotros. Nos dijo que lo acompañáramos a la sacristía, así que fuimos mi hermano y yo y mi padre se adelantó hacia casa para estar con mi madre. Entramos en la sacristía y nos comentó que tenía un regalo para nosotros. Nos miramos y nos sonreímos Juan y yo. Sacó dos caballos de madera del tamaño de un puño cada uno y puso uno en la mano de cada uno. Los cogimos y cuando nos disponíamos a marcharnos no sin antes darle las gracias, nos dijo que aún había algo más. Del bolsillo trasero del pantalón sacó un papel en blanco. Lo desdobló y nos dijo que era una carta escrita por él, Don Julián, pero dictada por el hombre húngaro que unos días atrás había estado cenando en casa. Pusimos cara de sorpresa, cogimos la carta, salimos corriendo y al llegar a casa la desplegamos y la leímos:
"Mi nombre no importa, soy un hombre que viene de muy muy lejos con mi mujer y con mi hijo pequeño. En mi país la gente pasa mucha hambre y viajando viajando hemos llegado a este pueblo pequeño. Con unos tocones de oliva, con la navaja y mis manos, he hecho estos caballos de madera para agradecer de la forma más humilde posible todo el bien que hicisteis dándonos de cenar sin conocernos de nada.
El caballo de madera está vivo, porque aunque ni anda, ni come, está hecho de la madera de la oliva que estaba viva, recordad toda la vida que habrá momentos en que todo a vuestro alrededor parecerá muerto, pero detrás de todo estará la vida de lo que una vez estuvo hecho. Y recordad también que la vida y la muerte son la misma cara de una misma cosa, sólo dependerá de vosotros mismos que lo muerto cobre vida como este caballo en vuestras manos puede correr y saltar.
Recordad también que las ruedas que tiene el caballo en las patas, aunque no le sirven para correr, sí le sirven para moverse y habrá momentos en la vida en que será preferible que deis vueltas en círculo aunque parezca que no avanzáis, antes que quedaros parados.
Por último, recordad que aunque el bien y el mal no van de la mano, tratad de hacer el bien aunque os paguen con el mal, pues la mejor recompensa para uno mismo es saber que se sigue siendo fiel por encima de todas las cosas".
Mi hermano y yo nos miramos sin entender nada, doblamos la carta, la guardamos en una caja secreta y nos pusimos a jugar con los caballos hasta que estos fueron sustituidos por otros juguetes y estos por otros y por otros... sin embargo, aquella carta y aquellos caballos, los tengo siempre presentes en mi vida y no hay momento en que no recuerde el rostro de aquella gente que una noche de niebla como hoy llamó a la puerta de mi casa.
Feliz Navidad, amigos míos.
lunes, 13 de diciembre de 2010
san juan de las águilas
Sol de otoño, luz de vida;
frío suave en las colinas.
Caminos de serpentina,
escamas en la retina,
rocas de luz encendidas,
acantilados y ruinas,
esparto bajo la encina.
Amaneceres que brillan
como brillan las sonrisas
de los que no tienen prisa.
Hondos valles sin huida,
entre polvorientas brisas.
Fresca mañana marina
algas flotando en la orilla,
marineros en cuadrilla
y un águila que vigila.
Suaves luces vespertinas
hogueras de dulces vidas
anocheceres sin cuitas
torta de pan y sardinas.
frío suave en las colinas.
Caminos de serpentina,
escamas en la retina,
rocas de luz encendidas,
acantilados y ruinas,
esparto bajo la encina.
Amaneceres que brillan
como brillan las sonrisas
de los que no tienen prisa.
Hondos valles sin huida,
entre polvorientas brisas.
Fresca mañana marina
algas flotando en la orilla,
marineros en cuadrilla
y un águila que vigila.
Suaves luces vespertinas
hogueras de dulces vidas
anocheceres sin cuitas
torta de pan y sardinas.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
cronos
Con una lima de oro,
con una lija de plata,
el rallador insonoro
que desgasta
las virutas de los días;
el devenir de las pausas,
el aflojar las canillas,
el peso de la liviana
pesadumbre carcomida.
La venganza del destino,
peaje de las entrañas;
un cortador infalible,
la podadora callada,
aquellos dientes sutiles
que nos despluman las alas,
que nos despojan de viles
añoranzas y nostalgias.
Cercenador de codicias,
ahuyentador de borrascas,
perpetrador de atentados
al centro de nuestras ansias.
¡Oh, tiempo, dueño cautivo!
herrero de la guadaña
que vas quitando los forros,
que nos desnudas de capas,
que nos robas los tesoros,
que nos vences sin batalla.
con una lija de plata,
el rallador insonoro
que desgasta
las virutas de los días;
el devenir de las pausas,
el aflojar las canillas,
el peso de la liviana
pesadumbre carcomida.
La venganza del destino,
peaje de las entrañas;
un cortador infalible,
la podadora callada,
aquellos dientes sutiles
que nos despluman las alas,
que nos despojan de viles
añoranzas y nostalgias.
Cercenador de codicias,
ahuyentador de borrascas,
perpetrador de atentados
al centro de nuestras ansias.
¡Oh, tiempo, dueño cautivo!
herrero de la guadaña
que vas quitando los forros,
que nos desnudas de capas,
que nos robas los tesoros,
que nos vences sin batalla.
jueves, 2 de diciembre de 2010
fénix
La tormenta que ayer me sacudía
dejó tales estragos en mi alma
que aún siguen rezumando heridas
y supurando sangre de las llagas.
Pero, heme aquí, de nuevo erguido,
cuando el sol de la vida me calienta
los huesos que maltrechos y oprimidos,
renacen de su muerte polvorienta.
Y como un ave fénix redimida,
encauzo el devenir de mi mañana
vuelvo a abrir en mi pecho la ventana
para que pase el viento del destino,
limpie de cicatrices el tejido
e insufle en mi sentir soplo de vida.
dejó tales estragos en mi alma
que aún siguen rezumando heridas
y supurando sangre de las llagas.
Pero, heme aquí, de nuevo erguido,
cuando el sol de la vida me calienta
los huesos que maltrechos y oprimidos,
renacen de su muerte polvorienta.
Y como un ave fénix redimida,
encauzo el devenir de mi mañana
vuelvo a abrir en mi pecho la ventana
para que pase el viento del destino,
limpie de cicatrices el tejido
e insufle en mi sentir soplo de vida.
La lluvia no llueve eternamente
la nieve no dura de por vida
el invierno también se desvanece
al igual que la cera derretida.
De la escarcha que los campos cubría
han brotado los hijos de otro tiempo
semillas que en el viento se mecían
y que el barro escondió bajo su lecho.
Sentimientos que el gris había nublado
surgirán como flores en barbecho
miércoles, 1 de diciembre de 2010
bajas presiones
Nubes bajas en la mente
altas nieblas en el alma
tormentas que son tormentos
aguaceros de nostalgia.
Chaparrones de ternura
nevadas copiosas de ansias
cúmulos de sinsabores,
ventiscas de piel rasgada.
Granizadas de silencios
escarchas de plata helada
bajas presiones de sueños,
atormentadas borrascas.
Ciclones de hipocresía
ventarrones de añoranza
huracanes de despedida
tifones de paz quebrada.
altas nieblas en el alma
tormentas que son tormentos
aguaceros de nostalgia.
Chaparrones de ternura
nevadas copiosas de ansias
cúmulos de sinsabores,
ventiscas de piel rasgada.
Granizadas de silencios
escarchas de plata helada
bajas presiones de sueños,
atormentadas borrascas.
Ciclones de hipocresía
ventarrones de añoranza
huracanes de despedida
tifones de paz quebrada.
martes, 30 de noviembre de 2010
gadir
Bloques de piedra,
cárcel de plata,
quién estuviera
preso en tus tapias.
Entre los fuertes
y la alameda,
saltando baches
de acera estrecha.
Un pastelillo
por veinte duros,
tardes de viento,
café con churros.
Un gato pesca
peces de oro,
madres cantando;
café con bollos.
Ríos de gente,
mares de luna,
aguas ardientes,
calles de espuma.
Un barco sube
por las calesas,
cazuela de urta,
papas con lengua;
y entre los fuegos
de un sol dorado,
barcas se mecen,
palmas por tangos.
Un cucurucho
de camarones
me va cantando
viejas canciones
que me despiden
de tu bahía
cuando pensaba
que tú eras mía.
No tienes dueño,
vana ilusión
sólo es un sueño,
blanca prisión.
Gracia serena,
taza encantada
de luz y arena.
cárcel de plata,
quién estuviera
preso en tus tapias.
Entre los fuertes
y la alameda,
saltando baches
de acera estrecha.
Un pastelillo
por veinte duros,
tardes de viento,
café con churros.
Un gato pesca
peces de oro,
madres cantando;
café con bollos.
Ríos de gente,
mares de luna,
aguas ardientes,
calles de espuma.
Un barco sube
por las calesas,
cazuela de urta,
papas con lengua;
y entre los fuegos
de un sol dorado,
barcas se mecen,
palmas por tangos.
Un cucurucho
de camarones
me va cantando
viejas canciones
que me despiden
de tu bahía
cuando pensaba
que tú eras mía.
No tienes dueño,
vana ilusión
sólo es un sueño,
blanca prisión.
Gracia serena,
taza encantada
de luz y arena.
gothica
Cuando los negros cuervos desplumados
claven sus curvos picos en tu vientre
conocerás la fuerza del pecado,
invasiones de fiebres en tu mente.
Angustias de terrores inundada
errabundos pesares inclementes
ahogadas penas enlutadas
carcomerán las entradas de tu frente.
Y en un rincón oscuro de tu alma
en la puerta que nunca abrirse puede
hallarás la tortura del que brama
por dejar entornado aquel saliente
aquella tenue luz de tu pasado
por donde escapa tu feliz presente.
claven sus curvos picos en tu vientre
conocerás la fuerza del pecado,
invasiones de fiebres en tu mente.
Angustias de terrores inundada
errabundos pesares inclementes
ahogadas penas enlutadas
carcomerán las entradas de tu frente.
Y en un rincón oscuro de tu alma
en la puerta que nunca abrirse puede
hallarás la tortura del que brama
por dejar entornado aquel saliente
aquella tenue luz de tu pasado
por donde escapa tu feliz presente.
lunes, 29 de noviembre de 2010
pilgrim
Navego barcos, monto tartanas;
errante nauta de días de plata.
Viajero libre de libres barcas,
piernas ligeras, mentes descalzas.
Limo fronteras, cierro persianas
entre las gentes que al lado pasan;
corto caminos, veredas llanas
o cuestas duras de las montañas.
Ando buscando una luna clara,
agua de pozos, leche de cabras,
manzanas verdes, rojas granadas;
melones dulces, cebollas blancas,
sencillo ato de quien descansa
tras los dinteles de puertas bajas.
humildes gentes me dan compaña,
pan con adobo, morcilla blanca
patatas pobres, verdura y agua
errante sombra de sombra errada,
aventurero de sangre gitana
un peregrino de espalda mojada.
errante nauta de días de plata.
Viajero libre de libres barcas,
piernas ligeras, mentes descalzas.
Limo fronteras, cierro persianas
entre las gentes que al lado pasan;
corto caminos, veredas llanas
o cuestas duras de las montañas.
Ando buscando una luna clara,
agua de pozos, leche de cabras,
manzanas verdes, rojas granadas;
melones dulces, cebollas blancas,
sencillo ato de quien descansa
tras los dinteles de puertas bajas.
humildes gentes me dan compaña,
pan con adobo, morcilla blanca
patatas pobres, verdura y agua
errante sombra de sombra errada,
aventurero de sangre gitana
un peregrino de espalda mojada.
sábado, 27 de noviembre de 2010
hogar
Una música suena en mi cabeza
una mota de polvo en la ventana
una luz que me anuncia la mañana
una súbita fuerza despereza
la serena quietud de la alborada.
El disparo de luz del sol que nace
por detrás de las montañas lejanas
despertando las calmas y las paces.
Una gota de lluvia en los cristales
el ronroneo tibio de la aurora,
el canto de la brisa enamorada
y a lo lejos, un ave cantora
que elimina de mi alma los pesares
en esta mañana azul de lluvia helada.
una mota de polvo en la ventana
una luz que me anuncia la mañana
una súbita fuerza despereza
la serena quietud de la alborada.
El disparo de luz del sol que nace
por detrás de las montañas lejanas
despertando las calmas y las paces.
Una gota de lluvia en los cristales
el ronroneo tibio de la aurora,
el canto de la brisa enamorada
y a lo lejos, un ave cantora
que elimina de mi alma los pesares
en esta mañana azul de lluvia helada.
jueves, 25 de noviembre de 2010
atropos
Sudor helado,
sabor amargo;
vientres hinchados
piel y letargo.
Angustia fría,
luz del olvido;
canción dormida,
paz y retiro.
Noche serena,
eterna luna;
morada etérea
tierra y columna.
Narciso huero,
escarcha plena;
suelo de miedos,
nocturna vela.
Negrura blanca,
aurora oscura;
rutas tronchadas,
niebla y espuma
de hieles negras,
de negras penas
muerte enguantada
muerte serena.
sabor amargo;
vientres hinchados
piel y letargo.
Angustia fría,
luz del olvido;
canción dormida,
paz y retiro.
Noche serena,
eterna luna;
morada etérea
tierra y columna.
Narciso huero,
escarcha plena;
suelo de miedos,
nocturna vela.
Negrura blanca,
aurora oscura;
rutas tronchadas,
niebla y espuma
de hieles negras,
de negras penas
muerte enguantada
muerte serena.
domingo, 21 de noviembre de 2010
castelo de bragança
Al abrigo de tus peñas
siento la fuerza que emanas
una violencia que acuna
estas noches sin morada.
Alcanzo a ver tus almenas
desde mi cama deshecha
balcones de sol y nubes
acariciando tu cuesta.
Y por tan sólo dos días
siento el alma confortada
de encontrar la luz que guía
en los campos de castañas
el devenir de los días
por las tierras de Bragança.
siento la fuerza que emanas
una violencia que acuna
estas noches sin morada.
Alcanzo a ver tus almenas
desde mi cama deshecha
balcones de sol y nubes
acariciando tu cuesta.
Y por tan sólo dos días
siento el alma confortada
de encontrar la luz que guía
en los campos de castañas
el devenir de los días
por las tierras de Bragança.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Tras-os-montes
Niebla en el monte sol en mis ojos
agua de frente paz en mis fondos.
Ancianas calles de gente vieja
navego puertas, cierro fronteras
y abro caminos de luz y vida
haciendo sombra, quemando ruinas.
Goce del gusto sabor de cielo
sentir nocturno, augusto viento
que lleva grises nubes cargadas
de lluvias limpias, de nieblas bajas
que me despiden de mis desvelos
nieblas sencillas, agua de consuelo.
agua de frente paz en mis fondos.
Ancianas calles de gente vieja
navego puertas, cierro fronteras
y abro caminos de luz y vida
haciendo sombra, quemando ruinas.
Goce del gusto sabor de cielo
sentir nocturno, augusto viento
que lleva grises nubes cargadas
de lluvias limpias, de nieblas bajas
que me despiden de mis desvelos
nieblas sencillas, agua de consuelo.
cuentacuentos
Soy caminante sin rumbo fijo
agua de lluvia, pan del camino;
sorbo de vida, trago de vino
alma de niebla, mente de espino.
Navego sombras, vago cortijos
espero noches auroras pinto
y entre las caras de los que miro
ahuyento el miedo contando hechizos
de tiempos viejos, de tiempos idos
de nigromantes, de desatinos
de sueños rotos, de amor cautivo
de alguna moza que no convino
de algún galán, de algún mohíno
que un buen don juan, creerse quiso.
Y entre las gentes yo me cobijo
como un errante cometa tímido
que busca a tientas un pergamino
que narre historias de mi destino;
y cuando todos, veo que se han ido,
bajo el telón, me vuelvo al nicho
a contar estrellas con desatino
a inventar cuentos de amor y olvido.
agua de lluvia, pan del camino;
sorbo de vida, trago de vino
alma de niebla, mente de espino.
Navego sombras, vago cortijos
espero noches auroras pinto
y entre las caras de los que miro
ahuyento el miedo contando hechizos
de tiempos viejos, de tiempos idos
de nigromantes, de desatinos
de sueños rotos, de amor cautivo
de alguna moza que no convino
de algún galán, de algún mohíno
que un buen don juan, creerse quiso.
Y entre las gentes yo me cobijo
como un errante cometa tímido
que busca a tientas un pergamino
que narre historias de mi destino;
y cuando todos, veo que se han ido,
bajo el telón, me vuelvo al nicho
a contar estrellas con desatino
a inventar cuentos de amor y olvido.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
voyager
Sólo me detiene el viento
cuando sopla de levante
sólo me siento culpable
de lo que está por delante.
Busco en la gente sencilla
la sensatez de una tarde
en que los veo bebiendo
suavemente, sin desaires,
mientras al frescor de un olmo
dejan caer sus pesares
entre los sueños perdidos
y los que están por llegarse.
Navego olas henchidas
de los vientos estivales
y me sumerjo en las escarcha
hasta que siento calambres.
Me como el mundo de un bocado
y al instante tengo hambre
de vivir nuevos caminos
de errar por ocultos valles
mientras mis piernas me apoyen
y no me detenga el aire.
cuando sopla de levante
sólo me siento culpable
de lo que está por delante.
Busco en la gente sencilla
la sensatez de una tarde
en que los veo bebiendo
suavemente, sin desaires,
mientras al frescor de un olmo
dejan caer sus pesares
entre los sueños perdidos
y los que están por llegarse.
Navego olas henchidas
de los vientos estivales
y me sumerjo en las escarcha
hasta que siento calambres.
Me como el mundo de un bocado
y al instante tengo hambre
de vivir nuevos caminos
de errar por ocultos valles
mientras mis piernas me apoyen
y no me detenga el aire.
fear
El miedo ahoga tus pasos
el miedo cruza tu pelo
te desplaza en tus salidas
te recoge los ensueños
y te devuelve a las ruina
de no moverte por miedo.
El miedo frena tus vuelos
te paraliza el disparo,
te retrotrae a un silencio
de rutinas y de angustias,
de lamentos y de ruegos,
de no saber dónde ir,
de naufragar por tus miedos.
Te devuelve al ser huidizo
al renacuajo de cuento
que no se atreve a nadar
sin tener cerca el consuelo
de una orilla que te vigile
que te devuelva el resuello
de caminar el camino
que va marcando tu miedo.
martes, 16 de noviembre de 2010
cernuda
Cosas que nunca te dije
se las llevó el mar de olvidos
a un tiempo que ya no existe.
Cosas que nunca dijeron
los amantes olvidados
se las llevó el viento eterno.
Palabras que ocultan miedos
miedos que guardan secretos
secretos que son tormentos.
Ahogadas penas de amor
sentimientos encontrados
alivios de un cruel dolor.
Palabras que son palabras
que no se trocan en besos
sino en materia olvidada.
Cantinelas del deseo
ausencias de un vivo sentir
elegías de lo extremo.
Notas erradas de un tiple
borrones de lápiz huero
agonías de lo simple.
Cartas vueltas del revés
alucinaciones vanas
de un vano desinterés.
Consecuencias desmedidas
del sufrir a contratiempo
unas sufridas heridas
que ahogan los velos funestos
entre las líneas torcidas.
se las llevó el mar de olvidos
a un tiempo que ya no existe.
Cosas que nunca dijeron
los amantes olvidados
se las llevó el viento eterno.
Palabras que ocultan miedos
miedos que guardan secretos
secretos que son tormentos.
Ahogadas penas de amor
sentimientos encontrados
alivios de un cruel dolor.
Palabras que son palabras
que no se trocan en besos
sino en materia olvidada.
Cantinelas del deseo
ausencias de un vivo sentir
elegías de lo extremo.
Notas erradas de un tiple
borrones de lápiz huero
agonías de lo simple.
Cartas vueltas del revés
alucinaciones vanas
de un vano desinterés.
Consecuencias desmedidas
del sufrir a contratiempo
unas sufridas heridas
que ahogan los velos funestos
entre las líneas torcidas.
domingo, 14 de noviembre de 2010
la princesa de hielo
Hace tiempo la vi,
helada de sueños
vivía en un reino
ubierto de hielo.
Nacida del viento
y la escarcha helada
nieta de los chuzos
y la madrugada.
Me acerqué por ver
su belleza fría
contemplar su rostro
de claro de luna
dejarme hechizar
por la melodía
que marcan sus ojos
de frío y penumbra.
Estrechar en mí quise
u cuerpo aterido
mas al contemplar
el fuego en mi rostro
la princesa helada
huyó por pasillos
a esconder sus fríos
de mi suave agosto.
Y aún la ando buscando
en meses de invierno
hollando veredas
recorriendo trochas
por ver si algún día
despierta del sueño
de ser mi princesa
de hielo y de sombra.
helada de sueños
vivía en un reino
ubierto de hielo.
Nacida del viento
y la escarcha helada
nieta de los chuzos
y la madrugada.
Me acerqué por ver
su belleza fría
contemplar su rostro
de claro de luna
dejarme hechizar
por la melodía
que marcan sus ojos
de frío y penumbra.
Estrechar en mí quise
u cuerpo aterido
mas al contemplar
el fuego en mi rostro
la princesa helada
huyó por pasillos
a esconder sus fríos
de mi suave agosto.
Y aún la ando buscando
en meses de invierno
hollando veredas
recorriendo trochas
por ver si algún día
despierta del sueño
de ser mi princesa
de hielo y de sombra.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Edgar Allan Poe
En días oscuros
como mentes turbias
salgo de mi lecho
penetro en tu tumba
para buscar sangres
que inyecten mis ojos
de nuevas miradas
de dulces retoños
de luces de mayo
de búsqueda errante
de doncellas dulces
de cuerpos vibrantes
donde detenerme
donde hacerme yo
anclarme en sus ansias
vivir su ilusión
de ser nuevamente
luna pasajera
de mil pensamientos
de sonrisas ciertas.
En días tan grises
como el día de hoy
navego en la niebla
busco en el camino
la sombra hechicera
de un cuerpo dormido
de una vena tibia
donde hincar mi diente
en estos días grises
días de noviembre.
como mentes turbias
salgo de mi lecho
penetro en tu tumba
para buscar sangres
que inyecten mis ojos
de nuevas miradas
de dulces retoños
de luces de mayo
de búsqueda errante
de doncellas dulces
de cuerpos vibrantes
donde detenerme
donde hacerme yo
anclarme en sus ansias
vivir su ilusión
de ser nuevamente
luna pasajera
de mil pensamientos
de sonrisas ciertas.
En días tan grises
como el día de hoy
navego en la niebla
busco en el camino
la sombra hechicera
de un cuerpo dormido
de una vena tibia
donde hincar mi diente
en estos días grises
días de noviembre.
jueves, 11 de noviembre de 2010
sonsonete
En la orilla de tu frente
frente a la fuente dormida
hay una sombra caliente
que te frena las salidas.
Entre los trémulos dientes
siente la paz escondida
del morder contracorriente
los sabores de la huida.
Busca los nuevos salientes
del camino de tu vida
por veredas y torrentes
que den sentido a tu risa.
No te empeñes en hirientes
batallas de ruina suicida
persigue la paz inocente
que proteja tu caída.
frente a la fuente dormida
hay una sombra caliente
que te frena las salidas.
Entre los trémulos dientes
siente la paz escondida
del morder contracorriente
los sabores de la huida.
Busca los nuevos salientes
del camino de tu vida
por veredas y torrentes
que den sentido a tu risa.
No te empeñes en hirientes
batallas de ruina suicida
persigue la paz inocente
que proteja tu caída.
lunes, 8 de noviembre de 2010
ceguera
Luces de un tiempo vencido
de la silenciosa orilla
del camino recorrido.
Luces que el tiempo ha borrado
opacas cruces que el viento
por el suelo ha derramado.
Luces de fuerza menor
pequeñas linternas grises
ahogadas por su dolor.
Luces que lucir quisieran
pero oscuras permanecen
bajo una sombra perpetua.
Tinieblas sin resplandor
estremecidas hogueras
sin llamas que den calor.
Cera de vela apagada,
fanal herido de muerte
por la oscuridad cerrada.
¿Quién marcará la salida
en este tunel perdido,
entre estas brumas cautivas?
de la silenciosa orilla
del camino recorrido.
Luces que el tiempo ha borrado
opacas cruces que el viento
por el suelo ha derramado.
Luces de fuerza menor
pequeñas linternas grises
ahogadas por su dolor.
Luces que lucir quisieran
pero oscuras permanecen
bajo una sombra perpetua.
Tinieblas sin resplandor
estremecidas hogueras
sin llamas que den calor.
Cera de vela apagada,
fanal herido de muerte
por la oscuridad cerrada.
¿Quién marcará la salida
en este tunel perdido,
entre estas brumas cautivas?
la dehesa
Huelgas de tierra mojada
apriscos de blancas piedras
y trochas por pies holladas.
Un abrevadero quieto
una espuerta de candeal
y el arado en el barbecho.
Las gallinas en la sombra
un perro estirando el cuello
y una yegua retozona.
El canto de las palomas
una cuadrilla de puercos
y una colmena zumbona.
El olor de los pajares
los huevos en una cesta
y correr por los trigales.
Volver mis ojos dormidos
a tus lomas otoñales
al abrigo de los míos
cuando una luz vespertina
anunciaba la partida
de una tierra prometida
de paz y melancolía.
apriscos de blancas piedras
y trochas por pies holladas.
Un abrevadero quieto
una espuerta de candeal
y el arado en el barbecho.
Las gallinas en la sombra
un perro estirando el cuello
y una yegua retozona.
El canto de las palomas
una cuadrilla de puercos
y una colmena zumbona.
El olor de los pajares
los huevos en una cesta
y correr por los trigales.
Volver mis ojos dormidos
a tus lomas otoñales
al abrigo de los míos
cuando una luz vespertina
anunciaba la partida
de una tierra prometida
de paz y melancolía.
lunes, 1 de noviembre de 2010
camposanto
El final de un camino
comenzado a vivir
o el destino perdido
de un dejar de sentir.
La sombra del silencio
el dolor de una pena
el sentimiento tibio
del acabar la espera.
Una flor y una vela
una lágrima viva
el desgarro que frena
las futuras sonrisas.
Cadáveres de un sueño
losas del pensamiento
angustia del olvido
guarida de lo eterno.
Albergues luctuosos
de las almas dormidas
cipreses y reposo
de los que nunca olvidan.
comenzado a vivir
o el destino perdido
de un dejar de sentir.
La sombra del silencio
el dolor de una pena
el sentimiento tibio
del acabar la espera.
Una flor y una vela
una lágrima viva
el desgarro que frena
las futuras sonrisas.
Cadáveres de un sueño
losas del pensamiento
angustia del olvido
guarida de lo eterno.
Albergues luctuosos
de las almas dormidas
cipreses y reposo
de los que nunca olvidan.
sábado, 30 de octubre de 2010
m.h.
Del sabor de la cebolla
crecimos tus hijos hueros
de un maestro que nos guíe
de un cantor que marque el tiempo
de los versos que se pierden,
de los versos que se fueron,
de las nanas que no duermen
a los niños que sufrieron
a los niños que lloraron
tus silencios y tus miedos,
la sombra de un tiempo gris,
el apagar de tu fuego,
el sentido sinsentir
la vigilia de tu etéreo
viento que del pueblo viene
viento que viene del pueblo
que nos lleva por las calles
de tu sentir y tu aliento;
que nos deja sin palabras,
que nos deja sin sonetos
que puedan librar las almas
de aquellos que libres fueron
y que sólo por pensar
ser libres, esclavos fueron
de un tiempo que no se acaba,
de un tiempo frío de cuervos
que censuran tus cebollas
tu leche agria y tus cuentos
y que tratan de matar
la luz brillante de anhelos
que brotaron de tu mente,
para decir en silencio
que los poetas no mueren
que los que mueren son ellos
que no puede morir quien dice
la verdad entre los muertos
entre rejas escondidas
entre cárceles de sueños
que nunca ahogan las ganas
de salir gritando, puedo
confesar que vivo
y que morir nunca muero.
crecimos tus hijos hueros
de un maestro que nos guíe
de un cantor que marque el tiempo
de los versos que se pierden,
de los versos que se fueron,
de las nanas que no duermen
a los niños que sufrieron
a los niños que lloraron
tus silencios y tus miedos,
la sombra de un tiempo gris,
el apagar de tu fuego,
el sentido sinsentir
la vigilia de tu etéreo
viento que del pueblo viene
viento que viene del pueblo
que nos lleva por las calles
de tu sentir y tu aliento;
que nos deja sin palabras,
que nos deja sin sonetos
que puedan librar las almas
de aquellos que libres fueron
y que sólo por pensar
ser libres, esclavos fueron
de un tiempo que no se acaba,
de un tiempo frío de cuervos
que censuran tus cebollas
tu leche agria y tus cuentos
y que tratan de matar
la luz brillante de anhelos
que brotaron de tu mente,
para decir en silencio
que los poetas no mueren
que los que mueren son ellos
que no puede morir quien dice
la verdad entre los muertos
entre rejas escondidas
entre cárceles de sueños
que nunca ahogan las ganas
de salir gritando, puedo
confesar que vivo
y que morir nunca muero.
miércoles, 20 de octubre de 2010
epicuro
La mirada de un niño, cristalina
la puerta de un misterio descubierto
la canción de una música tranquila
el sabor de lo añejo, pan con queso.
Una guitarra ahogando nuestras penas
una sencilla voz en la ventana
y la luz de la luna mientras suena
la palabra que envuelve nuestra calma.
El sentido sentir de un sentimiento
la sonora quietud de tu silencio
el buque de la fuerza de tu risa
la suave candidez de tus caricias.
Una fotografía sin sentido
y la paz de los tiempos detenidos
el calor del frescor de la mañana
y la cuesta que sube hasta tu cama.
La cara de la luna avergonzada
y los rubores de un sol de madrugada.
Una copa de vino entre mis manos
y la fuerza de un día de verano
un crepúsulo azul y una sandía
un helado de trufa y leche fría
recuerdos y vivencias de una vida
fotogramas de idas y venidas.
la puerta de un misterio descubierto
la canción de una música tranquila
el sabor de lo añejo, pan con queso.
Una guitarra ahogando nuestras penas
una sencilla voz en la ventana
y la luz de la luna mientras suena
la palabra que envuelve nuestra calma.
El sentido sentir de un sentimiento
la sonora quietud de tu silencio
el buque de la fuerza de tu risa
la suave candidez de tus caricias.
Una fotografía sin sentido
y la paz de los tiempos detenidos
el calor del frescor de la mañana
y la cuesta que sube hasta tu cama.
La cara de la luna avergonzada
y los rubores de un sol de madrugada.
Una copa de vino entre mis manos
y la fuerza de un día de verano
un crepúsulo azul y una sandía
un helado de trufa y leche fría
recuerdos y vivencias de una vida
fotogramas de idas y venidas.
lunes, 18 de octubre de 2010
caverna
Hay una losa que pesa
su peso sin ser pesada
una piedra que te apresa
contra la tierra encharcada.
Hay un lazo que te oprime
con la suavidad de un beso
que te asfixia, que te impide
levantar tus pies del suelo.
Y todo está en tu cabeza
y todo está en tu mollera
todo cuanto te condena
todo cuanto te exaspera
no es sino un constructo tuyo
que te frena en las salidas
y que te humilla el orgullo
para que nunca decidas
salir de una vez del trullo.
su peso sin ser pesada
una piedra que te apresa
contra la tierra encharcada.
Hay un lazo que te oprime
con la suavidad de un beso
que te asfixia, que te impide
levantar tus pies del suelo.
Y todo está en tu cabeza
y todo está en tu mollera
todo cuanto te condena
todo cuanto te exaspera
no es sino un constructo tuyo
que te frena en las salidas
y que te humilla el orgullo
para que nunca decidas
salir de una vez del trullo.
domingo, 17 de octubre de 2010
rashkolnikov
Sol afuera, niebla adentro
paz de guerra, sombra y viento;
luz oscura, luz sin vida
agua turbia, cruz y fuego.
Turbulencias en la mente
siembra dudas,tiende puentes,
almacena tus oscuras sensaciones,
corta fuentes de cautivas ilusiones
derriba tus anhelos decadentes
calma chicha de tensiones
culmina tus decisiones
la dicha de estar presente
en la lucha de tus idas
y venidas
en la angustia venidera
de la sombra de una duda
de la duda de una fiera
que carcome tus entrañas
que busca como una espada
roer tus carnes mordidas
por el tiempo prisionero
de las ideas que han sido
de las ideas que fueron
y descansa tu tortura
de fuegos ilusionados
de caminos olvidados
entre nieblas y locura.
paz de guerra, sombra y viento;
luz oscura, luz sin vida
agua turbia, cruz y fuego.
Turbulencias en la mente
siembra dudas,tiende puentes,
almacena tus oscuras sensaciones,
corta fuentes de cautivas ilusiones
derriba tus anhelos decadentes
calma chicha de tensiones
culmina tus decisiones
la dicha de estar presente
en la lucha de tus idas
y venidas
en la angustia venidera
de la sombra de una duda
de la duda de una fiera
que carcome tus entrañas
que busca como una espada
roer tus carnes mordidas
por el tiempo prisionero
de las ideas que han sido
de las ideas que fueron
y descansa tu tortura
de fuegos ilusionados
de caminos olvidados
entre nieblas y locura.
sábado, 16 de octubre de 2010
otoño
El sueño que sueñas
la luz de una vela
la esquela certera
de una tarde fresca
el candil del limbo
la leña en la hoguera
el viento ululando
la paz en las eras.
Un pastor que canta,
el olor de tus prendas,
el calor de un nido
y la tibieza etérea
de una mano suave
de una mano eterna
que te da la vida
que te da serena
la paz y el consuelo
la serena fuerza
con que deshilachas
el tiempo en las cuentas
que van desfilando
al son de una abuela
que cuenta relatos
de lejanas tierras,
al calor de un fuego
al amor de la leña.
la luz de una vela
la esquela certera
de una tarde fresca
el candil del limbo
la leña en la hoguera
el viento ululando
la paz en las eras.
Un pastor que canta,
el olor de tus prendas,
el calor de un nido
y la tibieza etérea
de una mano suave
de una mano eterna
que te da la vida
que te da serena
la paz y el consuelo
la serena fuerza
con que deshilachas
el tiempo en las cuentas
que van desfilando
al son de una abuela
que cuenta relatos
de lejanas tierras,
al calor de un fuego
al amor de la leña.
sábado, 9 de octubre de 2010
universos paralelos
He escuchado el canto al borde de un río
he sentido el hambre después de comer
he vuelto los ojos al destino frío.
He muerto mil veces en vidas distintas
he sufrido el sueño de soñar despierto
y he bebido el vino de las despedidas.
He vuelto a vivir entre vidas nuevas
he vuelto a sentir sentimientos locos
y he vuelto a crear ilusiones bellas.
Y entre tanta vida de ida y de vuelta
entre tanto camino de ir y venir
he encontrado siempre una puerta abierta
la puerta que nunca me ha de ver partir.
he sentido el hambre después de comer
he vuelto los ojos al destino frío.
He muerto mil veces en vidas distintas
he sufrido el sueño de soñar despierto
y he bebido el vino de las despedidas.
He vuelto a vivir entre vidas nuevas
he vuelto a sentir sentimientos locos
y he vuelto a crear ilusiones bellas.
Y entre tanta vida de ida y de vuelta
entre tanto camino de ir y venir
he encontrado siempre una puerta abierta
la puerta que nunca me ha de ver partir.
viernes, 8 de octubre de 2010
oniria 2
Vuelos de seda, agua de luz
niebla de miel, cama de azur.
Almas viajeras, sombras visibles
piernas de hierro, nada sin tildes.
Hueco de fresa, nube de azahar
canto del tiempo, lluvia de mar
antes y ahora, ahora y siempre
nada sin mancha, pan con aceite.
Luces de niebla, agua de olvido
paces sin paz, panes sin trigo
y entre las fuentes y entre el silencio
agujas blancas de niebla y miedo
que me acechaban, que me decían
que el tiempo fluye, que el tiempo expira
que no hay más tiempo que el tiempo vivo
que el tiempo muerto nos hace viles
cometas de aire, aires de viento
que nos asusta, que nos da miedo
colinas de ubres, leche en un cuenco
cazos de mimbre, cuerpos de sueño
almas visibles, almas de cuento
que me persiguen, que me dan aliento.
niebla de miel, cama de azur.
Almas viajeras, sombras visibles
piernas de hierro, nada sin tildes.
Hueco de fresa, nube de azahar
canto del tiempo, lluvia de mar
antes y ahora, ahora y siempre
nada sin mancha, pan con aceite.
Luces de niebla, agua de olvido
paces sin paz, panes sin trigo
y entre las fuentes y entre el silencio
agujas blancas de niebla y miedo
que me acechaban, que me decían
que el tiempo fluye, que el tiempo expira
que no hay más tiempo que el tiempo vivo
que el tiempo muerto nos hace viles
cometas de aire, aires de viento
que nos asusta, que nos da miedo
colinas de ubres, leche en un cuenco
cazos de mimbre, cuerpos de sueño
almas visibles, almas de cuento
que me persiguen, que me dan aliento.
lunes, 27 de septiembre de 2010
1984
Hay un miedo a vivir que te persigue
hay un miedo a sentir que te envenena
el miedo a que te vean cómo vives
el miedo a ser feliz en esta tierra.
Un miedo que paraliza tus huesos
un miedo que suspende tus alientos
el miedo a persistir en el intento
de superar los miedos que te aterran.
Y entre tanto terror y tanto miedo
entre tanto suspiro y tanta angustia
el tiempo del temor te va comiendo
limando las paredes de tu lucha
carcomiendo el poder de tus razones
para por siempre ser un ser con miedo
temeroso infeliz, sin ilusiones.
hay un miedo a sentir que te envenena
el miedo a que te vean cómo vives
el miedo a ser feliz en esta tierra.
Un miedo que paraliza tus huesos
un miedo que suspende tus alientos
el miedo a persistir en el intento
de superar los miedos que te aterran.
Y entre tanto terror y tanto miedo
entre tanto suspiro y tanta angustia
el tiempo del temor te va comiendo
limando las paredes de tu lucha
carcomiendo el poder de tus razones
para por siempre ser un ser con miedo
temeroso infeliz, sin ilusiones.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Daniel
No pierdas el tiempo buscando objetivos
que se encuentran lejos de un mundo cercano
encuentra el sereno, suave recorrido
de los pasos cortos y el andar lejano.
Penetra en el fondo de la luz oscura
maneja el visor de las cuentas claras
enhebra la aguja de la imagen pura
dispara al instante que el día te depara.
Y si un día sientes el suelo vibrar
y en la noche insomne penetran tus dudas
recuerda que siempre se vuelve a empezar
por fijar la mirilla en tu propia figura
adonde jamás te habrá de faltar
la paz y el apoyo que por siempre perdura.
que se encuentran lejos de un mundo cercano
encuentra el sereno, suave recorrido
de los pasos cortos y el andar lejano.
Penetra en el fondo de la luz oscura
maneja el visor de las cuentas claras
enhebra la aguja de la imagen pura
dispara al instante que el día te depara.
Y si un día sientes el suelo vibrar
y en la noche insomne penetran tus dudas
recuerda que siempre se vuelve a empezar
por fijar la mirilla en tu propia figura
adonde jamás te habrá de faltar
la paz y el apoyo que por siempre perdura.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
À Brel
La rue des couleurs
la blanche rivière
le noir des espoirs
le vert des lumières.
Le soin des amants
le gris des anciens
les cris des enfants
et le bleu des âmes.
Et les simples voix
des gents amourex
et les cheveux rouges
des femmes servants
de l'amour que vient
de l'amour que fuit
des tristes sentiers
de mes tristes nuits.
Et le jaune d'un soleil
que brûle mes yeux
et les larmes noirs
de mon rouge coeur.
la blanche rivière
le noir des espoirs
le vert des lumières.
Le soin des amants
le gris des anciens
les cris des enfants
et le bleu des âmes.
Et les simples voix
des gents amourex
et les cheveux rouges
des femmes servants
de l'amour que vient
de l'amour que fuit
des tristes sentiers
de mes tristes nuits.
Et le jaune d'un soleil
que brûle mes yeux
et les larmes noirs
de mon rouge coeur.
martes, 14 de septiembre de 2010
orgullo y prejuicios
Colgado de la fuente del olvido
el orgullo se sienta pensativo
a revolver un tiempo detenido
entre campos de paz y de suspiros.
Entre tantas esquirlas del pasado
anegado de un soplo exasperado
errante de un futuro esperanzado
balanza con el fiel equilibrado.
Y por esos caminos acotados
por esos andurriales escondidos
por esas trochas verdes entonado
anidarás los pechos afligidos
para insuflar un viento descarnado
que limpie las heridas de lo sido.
el orgullo se sienta pensativo
a revolver un tiempo detenido
entre campos de paz y de suspiros.
Entre tantas esquirlas del pasado
anegado de un soplo exasperado
errante de un futuro esperanzado
balanza con el fiel equilibrado.
Y por esos caminos acotados
por esos andurriales escondidos
por esas trochas verdes entonado
anidarás los pechos afligidos
para insuflar un viento descarnado
que limpie las heridas de lo sido.
lunes, 6 de septiembre de 2010
misericordia
He cantado canciones olvidadas,
al borde de una playa constuída
con los sueños que un día yo soñaba
cuando vivir soñaba todavía.
He creado poemas de consuelo
he escrito en las murallas de la vida
he sentido del viento su desvelo
y he encontrado la paz que no termina.
Y entre tanta ceniza de mis duelos
alcancé de los cielos su semilla
manjares que los dioses me ofrecieron
delicias que los diosos compartían
con aquel que ha dejado atrás sus miedos
y siente que la vida resucita.
al borde de una playa constuída
con los sueños que un día yo soñaba
cuando vivir soñaba todavía.
He creado poemas de consuelo
he escrito en las murallas de la vida
he sentido del viento su desvelo
y he encontrado la paz que no termina.
Y entre tanta ceniza de mis duelos
alcancé de los cielos su semilla
manjares que los dioses me ofrecieron
delicias que los diosos compartían
con aquel que ha dejado atrás sus miedos
y siente que la vida resucita.
martes, 31 de agosto de 2010
paz
Yo devuelvo la paz a tu sonrisa
yo haré un puente de luz hasta tu cara
una luna de mar iluminada
un barco lleno de levísimas brisas.
Una mueca de dolor en tus entrañas
una muestra de pena en tus desvelos
y la sombra de un sueño que no engaña.
El canto de un futuro que no llega
la canción de un incierto venidero
y el susurro del viento en un alero.
Una tela de araña sorprendida
una pizca de sal entre tus dedos
y la luz que reflejan tus pupilas.
El canto de una flor a medio abrir
la luz de aquel farol del puerto viejo
y la mirada limpia de tu espejo.
Todo aquello que anhelaste un día
todo aquello que muestras con deseo
todo aquello dará paz a tu vida.
yo haré un puente de luz hasta tu cara
una luna de mar iluminada
un barco lleno de levísimas brisas.
Una mueca de dolor en tus entrañas
una muestra de pena en tus desvelos
y la sombra de un sueño que no engaña.
El canto de un futuro que no llega
la canción de un incierto venidero
y el susurro del viento en un alero.
Una tela de araña sorprendida
una pizca de sal entre tus dedos
y la luz que reflejan tus pupilas.
El canto de una flor a medio abrir
la luz de aquel farol del puerto viejo
y la mirada limpia de tu espejo.
Todo aquello que anhelaste un día
todo aquello que muestras con deseo
todo aquello dará paz a tu vida.
lunes, 23 de agosto de 2010
fes
Hoy he vuelto a soñar con tus callejas
con los cruces de sendas extraviados
y con viejos sentados a tu puerta.
He sentido el latir de tus miradas
la fuerza de un sentir alborotado
y la paz del orar en la alborada.
He caminado absorto en tu medina
ansioso por perderme entre perdidos
descalzo de tus miedos y mis ruinas.
He crecido en entrañas acuciadas
por deseos de vida detenidos
y calmas de tus viejas desdentadas.
He paseado errante por las fuentes
adonde un niño hermoso bate palmas
que aceleran el alma de tus gentes.
Un burro en una esquina adormecido
un niño con un fardo de pellejos
y la voz del almúedano encendido.
Hoy he vuelto a soñar con esas sendas
adonde el tiempo pasa más despacio
y he vuelto a ver tus caras y tus huellas
y he sentido el olor de tu mercado
y he vuelto a rodearme de tus flores
y he sentido la paz de tus murallas
y he encontrado en recuerdos tus colores.
Y hoy, despierto en una blanda cama,
sueño que vago errante por caminos
que me empujan por siempre en tus entrañas.
con los cruces de sendas extraviados
y con viejos sentados a tu puerta.
He sentido el latir de tus miradas
la fuerza de un sentir alborotado
y la paz del orar en la alborada.
He caminado absorto en tu medina
ansioso por perderme entre perdidos
descalzo de tus miedos y mis ruinas.
He crecido en entrañas acuciadas
por deseos de vida detenidos
y calmas de tus viejas desdentadas.
He paseado errante por las fuentes
adonde un niño hermoso bate palmas
que aceleran el alma de tus gentes.
Un burro en una esquina adormecido
un niño con un fardo de pellejos
y la voz del almúedano encendido.
Hoy he vuelto a soñar con esas sendas
adonde el tiempo pasa más despacio
y he vuelto a ver tus caras y tus huellas
y he sentido el olor de tu mercado
y he vuelto a rodearme de tus flores
y he sentido la paz de tus murallas
y he encontrado en recuerdos tus colores.
Y hoy, despierto en una blanda cama,
sueño que vago errante por caminos
que me empujan por siempre en tus entrañas.
Jma el Fna
Una serpiente al borde de tu cara
un mono que sonríe descarado
y la henna en tu mano tatuada.
Un puesto de jabones y de cremas
el sabor de los zumos de naranja
y un baile que el silencio desenfrena.
El calor que te sube a la cintura
el calor que te baja por la espalda
el calor que te envuelve con su furia.
Un pedigüeño que te vende un pañuelo
una anciana que pide avergonzada
y un pillastre que pide sin recelo.
Los caballos ardiendo de fatiga
una voz que te cuenta viejas trovas
y una plaza repleta de sonrisas.
Gentíos que la noche ha convocado
asombros de los rostros sorprendidos
y el fuego de los ojos extasiados.
Y misterios que la noche se traga
relatos de los viejos cuentacuentos
narraciones de un tiempo que no acaba.
un mono que sonríe descarado
y la henna en tu mano tatuada.
Un puesto de jabones y de cremas
el sabor de los zumos de naranja
y un baile que el silencio desenfrena.
El calor que te sube a la cintura
el calor que te baja por la espalda
el calor que te envuelve con su furia.
Un pedigüeño que te vende un pañuelo
una anciana que pide avergonzada
y un pillastre que pide sin recelo.
Los caballos ardiendo de fatiga
una voz que te cuenta viejas trovas
y una plaza repleta de sonrisas.
Gentíos que la noche ha convocado
asombros de los rostros sorprendidos
y el fuego de los ojos extasiados.
Y misterios que la noche se traga
relatos de los viejos cuentacuentos
narraciones de un tiempo que no acaba.
ciegos
Una a una las horas van pasando
en el tiempo que no tiene fronteras,
una fila de hombres aguantando
el calor del verano y su ceguera.
Cogidos de la mano cual criaturas
que la vida ha dejado en el olvido
manojo de perdidos sin ayuda
sólo la voluntad del bien nacido.
Invidentes de un mundo de colores
sonámbulos de un sueño equivocado
ciegos en un sendero abarrotado.
Y entre tanto barullo de sabores
una mano tendida hacia el costado
y una oración de ciegos, tristes, pobres.
en el tiempo que no tiene fronteras,
una fila de hombres aguantando
el calor del verano y su ceguera.
Cogidos de la mano cual criaturas
que la vida ha dejado en el olvido
manojo de perdidos sin ayuda
sólo la voluntad del bien nacido.
Invidentes de un mundo de colores
sonámbulos de un sueño equivocado
ciegos en un sendero abarrotado.
Y entre tanto barullo de sabores
una mano tendida hacia el costado
y una oración de ciegos, tristes, pobres.
domingo, 22 de agosto de 2010
moroco
Rojo en el suelo, gris en el cielo
ruido en las calles, silencio negro
entre las ruinas y entre los cercos
hombres tumbados sobre sus sueños.
Estrechas calles entre los puestos
de los que venden todo a buen precio
calma vencida, rostros de acero
que buscan almas entre extranjeros.
Todo se vende, todo está en cueros
vidas cruzadas de perros viejos
sombras de soles rojos de fuego
fuego en las calles, fuego en el cielo
rojo de vida, rojo de miedos
almas cansadas, sueños despiertos.
ruido en las calles, silencio negro
entre las ruinas y entre los cercos
hombres tumbados sobre sus sueños.
Estrechas calles entre los puestos
de los que venden todo a buen precio
calma vencida, rostros de acero
que buscan almas entre extranjeros.
Todo se vende, todo está en cueros
vidas cruzadas de perros viejos
sombras de soles rojos de fuego
fuego en las calles, fuego en el cielo
rojo de vida, rojo de miedos
almas cansadas, sueños despiertos.
viernes, 6 de agosto de 2010
autopista
Encuentro en tu mirada la respuesta
a preguntas que nunca he planteado
sorpresas de un presente encadenado
razones de un futuro sin certezas.
Caminos encontrados al azar
veredas que salieran al encuentro
de los pasos que andamos en silencio
hacia el tiempo que nunca ha de tornar.
Salidas de autopistas virtuales
entradas entre trochas escondidas
senderos de curvas adheridas
apeaderos de cuentos ideales
que nos llevan a rutas de la vida
donde nunca creímos vernos tales.
a preguntas que nunca he planteado
sorpresas de un presente encadenado
razones de un futuro sin certezas.
Caminos encontrados al azar
veredas que salieran al encuentro
de los pasos que andamos en silencio
hacia el tiempo que nunca ha de tornar.
Salidas de autopistas virtuales
entradas entre trochas escondidas
senderos de curvas adheridas
apeaderos de cuentos ideales
que nos llevan a rutas de la vida
donde nunca creímos vernos tales.
7 días
Calles cerradas,
montes abiertos
casas de campo,
casas de cielo
gotas de lluvia,
lluvia de pasto
nubes de dulce,
campos mojados.
Verde en el suelo,
gris en el aire
ríos de risa,
aguas salvajes
sombra de ramas,
umbría de tardes
luces perdidas,
luces del valle.
Y entre las brumas
y entre los ríos
y entre los montes
y entre los pinos
vuestra presencia
vuestro destino
círculo abierto
de paz y regocijo.
montes abiertos
casas de campo,
casas de cielo
gotas de lluvia,
lluvia de pasto
nubes de dulce,
campos mojados.
Verde en el suelo,
gris en el aire
ríos de risa,
aguas salvajes
sombra de ramas,
umbría de tardes
luces perdidas,
luces del valle.
Y entre las brumas
y entre los ríos
y entre los montes
y entre los pinos
vuestra presencia
vuestro destino
círculo abierto
de paz y regocijo.
lunes, 26 de julio de 2010
mañana
Si miras el futuro entre tus manos
si buscas señas de un porvenir sereno
no encontrarás jamás paz en tu seno
al dejar que los días pasen raudos.
Nos busques en estrellas las señales
de una vida cargada de emociones
vive el momento sin pensar en tales
sorpresas sujetas a condiciones.
Disfruta lo que tienes hoy en día,
mañana no será tal como quieres
un velo de misterio lo cobija
una sábana blanca que no puedes
romper si no franqueas con tu vida
el tiempo que transcurre hasta que llegue.
si buscas señas de un porvenir sereno
no encontrarás jamás paz en tu seno
al dejar que los días pasen raudos.
Nos busques en estrellas las señales
de una vida cargada de emociones
vive el momento sin pensar en tales
sorpresas sujetas a condiciones.
Disfruta lo que tienes hoy en día,
mañana no será tal como quieres
un velo de misterio lo cobija
una sábana blanca que no puedes
romper si no franqueas con tu vida
el tiempo que transcurre hasta que llegue.
oniria
Cama de aire, cama de sueños, bosque encantado
locura y dueño.
Noche de luces, noche de olvido, canto olvidado
canto perdido.
Alma de vida, sota de bastos, nada sin prisa
jarra de barro.
Una pisada, un árbol atento, trigo dorado
mar de centeno.
Copa de agua, sangre de vino, piedra de toque
jaraíz de sentidos.
Novela triste, cuna sin vida, salud de fuego
paz sin medida.
Nota sentida, calma encontrada, copa de vida
caricia y nana.
Voces de seda, signos prohibidos, juegos de vida
salud y trino.
Coces del tiempo, roces del cuerpo, rocas de piedra
dulces tormentos.
Y tu mirada y tu silencio y tus palabras
y tus recuerdos.
Ladrillos de oro, frenos sin freno, paz en los ojos
guerra en tus sueños.
Calma distante, lucha distinta, cola de un velo
velas de vida.
locura y dueño.
Noche de luces, noche de olvido, canto olvidado
canto perdido.
Alma de vida, sota de bastos, nada sin prisa
jarra de barro.
Una pisada, un árbol atento, trigo dorado
mar de centeno.
Copa de agua, sangre de vino, piedra de toque
jaraíz de sentidos.
Novela triste, cuna sin vida, salud de fuego
paz sin medida.
Nota sentida, calma encontrada, copa de vida
caricia y nana.
Voces de seda, signos prohibidos, juegos de vida
salud y trino.
Coces del tiempo, roces del cuerpo, rocas de piedra
dulces tormentos.
Y tu mirada y tu silencio y tus palabras
y tus recuerdos.
Ladrillos de oro, frenos sin freno, paz en los ojos
guerra en tus sueños.
Calma distante, lucha distinta, cola de un velo
velas de vida.
jueves, 22 de julio de 2010
arena
Construimos una fuente de verdades
salvadas de un naufragio primitivo
almacenes de sueños escondidos
cancelas de pretéritas edades.
Navegantes de una arena blanca y pura
caminantes de suelos empolvados
marineros de pozos anegados,
soldados de marismas y lagunas.
Granos de arena de un mundo subyugado
adalides de un tiempo constreñido
salvadores de un fuego mancillado
curiosos de un futuro sinsentido
pastores de rebaños de cuidados
serenos de los sueños oprimidos.
salvadas de un naufragio primitivo
almacenes de sueños escondidos
cancelas de pretéritas edades.
Navegantes de una arena blanca y pura
caminantes de suelos empolvados
marineros de pozos anegados,
soldados de marismas y lagunas.
Granos de arena de un mundo subyugado
adalides de un tiempo constreñido
salvadores de un fuego mancillado
curiosos de un futuro sinsentido
pastores de rebaños de cuidados
serenos de los sueños oprimidos.
sed
Agua te doy,
agua me das
agua te llevo,
agua que va
llenando poros,
quemando sal
agua que empuja,
agua voraz.
Agua de luces,
agua de vida
agua presente,
agua dormida
agua de luna
agua perdida
agua de lechos
y de colinas
agua sincera
agua sin rima
agua de fuego
y agua de tu risa.
agua me das
agua te llevo,
agua que va
llenando poros,
quemando sal
agua que empuja,
agua voraz.
Agua de luces,
agua de vida
agua presente,
agua dormida
agua de luna
agua perdida
agua de lechos
y de colinas
agua sincera
agua sin rima
agua de fuego
y agua de tu risa.
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