Soy caminante sin rumbo fijo
agua de lluvia, pan del camino;
sorbo de vida, trago de vino
alma de niebla, mente de espino.
Navego sombras, vago cortijos
espero noches auroras pinto
y entre las caras de los que miro
ahuyento el miedo contando hechizos
de tiempos viejos, de tiempos idos
de nigromantes, de desatinos
de sueños rotos, de amor cautivo
de alguna moza que no convino
de algún galán, de algún mohíno
que un buen don juan, creerse quiso.
Y entre las gentes yo me cobijo
como un errante cometa tímido
que busca a tientas un pergamino
que narre historias de mi destino;
y cuando todos, veo que se han ido,
bajo el telón, me vuelvo al nicho
a contar estrellas con desatino
a inventar cuentos de amor y olvido.
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