domingo, 21 de noviembre de 2010

castelo de bragança

Al abrigo de tus peñas
siento la fuerza que emanas
una violencia que acuna
estas noches sin morada.
Alcanzo a ver tus almenas
desde mi cama deshecha
balcones de sol y nubes
acariciando tu cuesta.
Y por tan sólo dos días
siento el alma confortada
de encontrar la luz que guía
en los campos de castañas
el devenir de los días
por las tierras de Bragança.

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