sábado, 19 de mayo de 2012

Sonatina

Dormida en la cu
como una prince
subraya la bo
tus labios de fre.
Con cuatro angeli
que arrullan tu sue
tus sueños bendi
que alejan tus mie.
Dulce y sere
paz en tu ros
calma y belle
que apaga mis llo.
Una sonati
me pide tu abue
y yo la termi
mandándote un be.

Afuera

Afuera,
la vida te espera.
Una sombra en la calle
y el sol de la media tarde.
La canción de una abuela,
es la vida que te espera.
Y un murmullo encantado
y la voz de un jilguero
y la paz de los días
y la luz y los cielos
que cuajados de estrellas
son la sábana blanca
que cobija tus piernas.
que la vida te espera.
El ladrido de un perro
que en el patio te reta
a seguirlo corriendo,
a encontrar una senda,
tu camino en la vida
tu trocha en esta tierra
que te llama, que vengas
que la vida te espera.
La cuesta de una calle,
el balar de una oveja,
un cuento de cerditos
donde tú eres princesa.
Y una casa de cuento
y una hermana, que atenta,
te vigile los pasos,
te lleve de su vera.
Y un hermano valiente
que en su espalda te lleva
a recorrer el mundo
más allá de estas puertas.
Y la vida te espera
y la vida te espera...

Ana

Ana se mueve en silencio
entre nubes de algodón
y su madre la adormece
con una canción: din don
din, don...
Ana se agarra a la vida,
ana se bebe de un trago
las esperas y los miedos,
ana se sube de un salto
a lo alto de una cima
desde donde grita al mundo;
Aquí estoy, ábrete, vida!

Ana

   Alma de tu alma,
vida de mi vida.
Pedazo de carne
sacado de ti,
sacado de mí;
una sinfonía
de matices de oro,
una suave línea
que envuelve tus ojos.
Carne de mi carne,
vida de tu vida,
un sueño cumplido
una luz prendida;
el anhelo cierto
del agua que fluye
y te llena de vida.
Alma de tu alma,
vida de mi vida,
canción de verano,
poesía sencilla,
mechones de oro
y piel cristalina;
alma de tu alma,
vida de mi vida.

Espera

  Agarrado al cuaderno
adonde el silencio
acompaña mis pensamientos.
Y os imagino
en un mundo sin miedos,
dos cuerpos en uno,
inocencia y lecho,
candor de la vida
canción de susurros
y de melodías
que acurrucan tu pecho.

ana

   Abres los ojos
a un mundo blanco,
luces de fuego
pálidos rostros.
Un mundo nuevo
dibujado en tus ojos
menudos y tiernos.
Perlas de vida
veladas por un manto
blanco de heno.
Ojos menudos,
ojos pequeños,
ojos de vida,
ojos de sueño.

prado

...Y tú, mi mujer fiera,
mi alma prisionera
de tu fuerza y tu entrega.
Mujer fuerte,
mujer buena,
que se entrega,
que entre los sueños
navega playas de arena.
Mujer que mueve barreras
que del suelo saca piedras
por donde un día ha de andar
el fruto de tu amor
y tu briega.