Cuando los negros cuervos desplumados
claven sus curvos picos en tu vientre
conocerás la fuerza del pecado,
invasiones de fiebres en tu mente.
Angustias de terrores inundada
errabundos pesares inclementes
ahogadas penas enlutadas
carcomerán las entradas de tu frente.
Y en un rincón oscuro de tu alma
en la puerta que nunca abrirse puede
hallarás la tortura del que brama
por dejar entornado aquel saliente
aquella tenue luz de tu pasado
por donde escapa tu feliz presente.
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