Sobre la negra y serena
paz de esta noche estrellada
vuelvo a sentir nuevamente
la paz serena en mi alma.
Carretras y caminos
dsviaron mis andazas
trasnochadas;
trochas y veredas verdes
o agostadas,
distrajeron mis pisadas y mis cuitas
olvidadas.
Y hoy, por viejos caminos
de personas ignoradas
regreso, casa paterna,
en esta noche dorada
a sentir en mí el cobijo
la manta de vuestra calma
que me conduce a mí mismo
que me consuela y me calla.
Vuelvo a sentir las caricias
en mi cara
como cuando niño era
cuando con ojos miraba
el despertar de una noche
buena de la gente honrada.
Hoy regreso peregrino,
errante ave solitaria
al nido que me da sentido
al hogar de mi tierra santa.
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