miércoles, 8 de diciembre de 2010

cronos

Con una lima de oro,
con una lija de plata,
el rallador insonoro
que desgasta
las virutas de los días;
el devenir de las pausas,
el aflojar las canillas,
el peso de la liviana
pesadumbre carcomida.
La venganza del destino,
peaje de las entrañas;
un cortador infalible,
la podadora callada,
aquellos dientes sutiles
que nos despluman las alas,
que nos despojan de viles
añoranzas y nostalgias.
Cercenador de codicias,
ahuyentador de borrascas,
perpetrador de atentados
al centro de nuestras ansias.
¡Oh, tiempo, dueño cautivo!
herrero de la guadaña
que vas quitando los forros,
que nos desnudas de capas,
que nos robas los tesoros,
que nos vences sin batalla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario