Los genes se vienen,
los genes se van,
caminan de frente
y dan marcha atrás,
se saltan un calvo
que escribe canciones
y sacan del fondo
de las alcancías
una abuela rubia
llamada María.
Se escapan dos siglos
y vuelven a verte,
navegan a oscuras
y cuando aparecen
los ojos son negros,
los ojos marrones,
las pestañas cortas
o traen orejones
que tenía un abuelo
que no recordaba,
un loco que huyó
y una prima mansa.
Los genes rodean
cuanto conocemos,
un guiño, una mueca,
lo largo de un dedo
o las uñas chicas
o los dientes gordos
la cabeza de artista
o de un buen ceporro...!!!!!
Y como los genes
son tan caprichosos,
han traído al mundo
al abuelo Rojo
en una cabeza
como una medalla
del abuelo Daniel
pasando por Ana.
Y como del abuelo
hoy es su gran día
habré de decir
que bajo las cejas
ha sacado el azul
con el que contemplas
el azul del cielo
de tu Albaladejo,
las montañas viejas
y los días nuevos
y el azul brillante
de las emociones
y la luz ardiente
de tus creaciones
y el brillo constante
de tu azul mirada
y el fuego de fuegos
del iris de escarcha
o de amaneceres
del mes de noviembre
azules brillantes
de nieblas ausentes,
así que los genes
que andaban perdidos
hallaron un rostro,
la cara de un niño
adonde fijar
los rasgos dormidos
de un abuelo rojo
y de un azul encendido.
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