Años que van y que vienen
años que restan peldaños
que no suben hacia arriba
que nos mandan hacia abajo
que nos conducen al suelo
que nos hunden en el barro.
Años que van y que vienen
años que nos van limando
las ilusiones y sueños
los sueños los van ahogando
los años que van y vienen
en los que andamos en falso.
Años van y años vienen
años nos llevan volando
unas veces sin querer
otras sin querer llevarnos
hacia otro año perdido
hacia otro año olvidado.
Pero hay años que valen vidas
años que son miles de años
adonde las cosas bullen
adonde los huecos vanos
no existen, se van volando
con los segundos que llegan
empujando.
Años alegres, felices,
años contentos, ufanos
años que vienen riendo
aunque llegasen llorando
portadores de noticias
de desvelos y de llantos.
Años que empiezan mañana
y que por hoy terminamos,
que terminan en bautizo
cuando en boda comenzamos
un año que son mil vidas
y mil vidas en un año.
Por mañana nos dijimos
un sí quiero en los juzgados
y por hoy dijimos sí
al bautizo improvisado
en el salón de una hogar
que es capilla, templo y prado.
Y en el camino otoñal
que muy pronto reiniciamos
boda y embarazo en uno,
y fiesta de fin de año
y navidades redondas
y barrigas engordando.
Y el año trajo las prisas
y las carreras y atajos
de una niña pelirroja
que quiso salir volando
del vientre que la llevaba
allá en el mes de mayo.
Y cuántas carreras juntos
y cuántos momentos malos
y cuánta desilusión
y cuánta esperanza
y cuánto...
Pero en el amor sincero
todo se vence soñando
sabiendo que la paciencia
es el mejor aliado
de los que quieren de veras
de los que viven amando.
Y así, tras un año completo
de nuevo nos encontramos
familia, pelirroja y niños,
boda, bautizo y milagro
que repetiría mil veces
en este prado dorado.
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