Navegar como dos marinos viejos
en un barco que busca una salida;
hallar en los recodos del destino,
la paz que una vez fue destruida.
Corceles viejos en un carro nuevo,
caminantes de un tiempo por vivir
y el deseo de ver el sol lucir,
albergando esperanzas sin recelo.
Dos náufragos que encuentran un camino,
una vía que encauce un sueño claro,
el puente entre lo que se ha andado
y aquello que nos depare el sino.
Y cuanto más te conozco más te amo
y cuanto más te conozco más te pido
y cuanto más me conozco más deshago
la ruta que día a día compartimos.
¿Sabremos encontrar la savia nueva
que inunde nuestras ramas ahuecadas,
sabremos encontrar la senda
que guíe nuestra paz a su morada?
Poner en la labor todo el empeño,
anidar una rama desplumada,
construir en los árboles un sueño
y dejar que la paz sea recobrada.
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