Prado verde, paz serena
agua clara, luna llena.
Prado verde, luz de vida
cancioncilla de una niña,
que alegre sueños alberga
que se sienta en una acera
a ver pasar los veranos
a sentir el viento helado
en ese rostro esculpido
por el cincel del destino.
Y mientras pasa la vida
en una esquina escondida
aparece ante tus ojos
la sombra de un tiempo nuevo
el cantar del pasajero
fluir sereno de los días,
la tranquila melodía
de un tiempo por inventar,
de un presente que soñar
soñando entre mecedoras,
entre alhacenas repletas
de rosquillos y galletas;
de fuentes de porcelana
de limones y granadas;
un tiempo de nueva guía,
un tiempo de cantarinas
canciones cuando tranquila
en una silla soñabas
que la vida no pasaba,
que la vida se entretenía
hechizada por tu risa
por tu sonrisa serena
por tu canto de princesa
enamorada de un sueño
que el viento trajo un invierno
en que soñabas dormida
que los sueños se perdían
que soñar era de niñas
y que en la vida real
no se permite soñar.
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