Negro sobre verde,
azul sobre negro;
manchas de corteza,
cielo descubierto.
Valles incendiados,
rocas devoradas
por el fuego eterno
de un eterno viento
que levanta el polvo,
que mezcla los restos
de un fuego que quema
la vida, los sueños...
una fuerza siniestra
que calcina el tiempo,
que lo vuelve arena,
que limpia los suelos
de toda esperanza,
mientras el desierto
da paso a nueva vida,
da paso a un eterno
retorno de promesas
de un verde discreto,
de un verde apagado,
verde sobre negro,
un nuevo latir,
renovado sueño.
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