Sombras fugaces de luz y fuego,
almas errantes de paz y viento,
gotas de un cáliz de sueños lleno.
Entre las calles abarrotadas,
entre la gente que mira nada
vagan sin rumbo y sin destino
sombras del aire, leve suspiro.
Cuando los buscas, desaparecen;
cuando los llamas, no te obedecen;
mas sin buscarlos, en las oscuras
noches de insomnio, bellas criaturas
nos acompañan, resuelven dudas.
Cuántas pesquisas sin resolverse,
cuántos misterios sin aclararse,
cuántas preguntas sin responderse.
No se muestran visibles
nunca muestran su imagen
fuerza que no percibes
centinelas del aire.
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