viernes, 28 de enero de 2011
viernes
El viernes es hijo de la ebriedad y de la felicidad absoluta. Nació ebrio de alegría, su concepción fue en una noche de verano a las once de la noche y las estrellas formaban un manto blanco que parecía amenazar con desprenderse y llenar el suelo de minúsculas chispas de vida. Sus padres fueron un sábado trasnochado y un jueves enamorado, vino al mundo entre risas y dolores porque tenía prisa por llegar a una semana poblada de grises y oscuros lunes y martes. Regocijó con su presencia los calendarios y con su desenvoltura natural hizo sonrojarse al mayor de los días, el solemne domingo.
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