Lazarillo de cuento, paje encantado
guía de los tormentos de tu pasado
relevo de las suelas de tu destino
paso firme del viento de tu camino.
Te encontré en una noche de lluvia helada
penetraste en mis sueños sin yo llamarte
agudas confidencias de madrugada
alivio de las cuitas y de sus males.
Aguja que me ata con la cadena
de los pasos contados y de las penas
gota que me sumerge en nuevas vidas
limpia raíz de un tiempo que yo reviva.
Lija que me devuelva la piel helada
que me desnude el alma resquebrajada,
que cosa de mi pecho la herida abierta
que libere mi noche de puertas viejas.
Agua de pozo, manantial de mis sueños
y de tus gozos.
Agua de lluvia, niebla de enero,
alivio de mis penas y de tus miedos.
Alhacena de cuentos y de encantados
porvenir de los vientos enbravecidos
y bálsamo del tiempo sobrevenido.
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